Qué es Zen y para qué nos sirve

La palabra “zen” es la adaptación en japonés de la palabra china “Ch’an”, que significa “meditación”. Llegó al Japón alrededor del s VIII.

El budismo zen es esencial, minimalista, no depende de doctrinas, pues el zen se expresa por la vivencia personal y se centra en la meditación para lograr el despertar espiritual, diferenciándose de otras filosofías que se dedican más al estudio de textos o doctrinas.

Zazen, o meditación zen

El énfasis en la vivencia personal siempre lo ha hecho una tradición netamente práctica. La práctica es la meditación. Zazen literalmente significa: “sentarse en zen”. Dicho de manera simple, es una “meditación sentada”. La persona debe adoptar la posición del loto, mantener la espalda erguida y cerrar los ojos, mientras deja fluir sus pensamientos sin aferrarse a ninguno de ellos; cuidando atentamente la respiración (que tiene que ser lenta, suave y profunda), hasta que se está plenamente alerta y presente.

Tanto la posición como la respiración adecuada son dos elementos que se irán haciendo correctamente con el paso del tiempo. Lo principal para lograr que esta disciplina alcance los objetivos buscados es practicar mucho.

Principios de la filosofía zen

Tu experiencia es construida por tu mente

Según la filosofía Zen, las percepciones de nuestra mente determinan nuestras experiencias.

Por lo tanto, la forma en que elegimos, enfocamos y exploramos los pensamientos tiene un gran impacto en nuestra vida.

El concepto de uno mismo es una ilusión

Generalmente, definimos el «quién soy» con títulos, roles o trabajos que alimentan nuestro ego y se centran en cómo nos ven los demás. En la filosofía Zen, es importante dominar la idea de uno mismo sin dejar que los aspectos anteriores influyan en quién eres.

Por ello el Zen toma distancia de los dogmas y creencias establecidos. Persigue la verdad en lugar de lo correcto. Es necesario crecer y pensar más allá de lo permitido por los dogmas y convenciones sociales. 

El último camino hacia la felicidad es el desapego

La falta de apego lleva a la tranquilidad. El Zen busca lo simple, tanto en las pertenencias como en la vida misma. Menos siempre es más. 

«Hacer» no es tan importante como simplemente «ser»

El Zen da importancia a la capacidad de no hacer nada. Sentarse y tranquilizar la mente. Y de esta forma conectar con uno mismo y con la vida.

La práctica de la meditación hace que te centres en quién eres en lugar de en lo que haces.

Puedes ser un observador objetivo de tu mente y tu vida. Ver tus pensamientos y decidir cuáles valoras. Entender que no eres tus pensamientos y sentimientos sino el ser que los experimenta y decide cuáles valorar.

Beneficios de esta práctica

Practicar el zen es la mejor manera de encontrar la paz, la relajación y la tranquilidad que necesita tu vida. El zen trae consigo muchos beneficios:

• Se logra mejorar notablemente la coordinación entre las neuronas del cerebro.

• Es un muy útil para todas aquellas personas que tienen enfermedades y dolores crónicos, pues ejerce como mecanismo coadyuvante.

• Logra mejorar el estado de ánimo.

• Consigue que cualquier persona pueda mejorar de manera importante su capacidad de concentración.

• Permite que nos desconectemos por completo de nuestra rutina diaria y nos situemos en un plano aparte. De esta manera, dejaremos a un lado el estrés y alcanzaremos la paz y la serenidad.

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